Hubo un momento, alrededor de 2018, en el que Bélgica era la selección con más talento del mundo por metro cuadrado. Hazard, De Bruyne, Courtois, Lukaku — una constelación de nombres que dominaban las mejores ligas de Europa y que llevaron a los Diablos Rojos al tercer puesto del Mundial de Rusia. Ese fue el pico. Lo que ha venido después es una curva descendente que las cuotas reflejan con precisión: de ser tercera favorita del mundo a cotizar como aspirante menor en cada torneo que disputa. El Mundial 2026 es probablemente la última oportunidad para los restos de aquella generación dorada que durante casi una década fue la número uno del clasificación FIFA — y la primera prueba para la que viene después. Como analista, me resulta difícil recomendar una apuesta al título de Bélgica, pero hay mercados parciales donde la información sobre este equipo en transición puede generar valor.

Clasificación de Bélgica

Bélgica clasificó por la UEFA sin los sobresaltos de ciclos anteriores, pero también sin la autoridad que se esperaba de una selección que durante años ocupó el primer puesto del clasificación FIFA. La clasificación fue correcta — primera de grupo, balance positivo de goles — pero los datos de rendimiento subyacentes revelan un equipo que gana más por inercia que por convicción. El xG por partido durante la clasificación fue inferior al de selecciones como Suiza o Austria, lo que indica que Bélgica está generando menos ocasiones claras de gol que en cualquier momento desde 2014.

El problema es estructural: la generación dorada envejece y los recambios no tienen el mismo nivel. De Bruyne, si está disponible, sigue siendo un jugador de clase mundial, pero sus problemas físicos se han multiplicado en las últimas temporadas y su disponibilidad para un torneo de cinco semanas es una incógnita. Courtois es el mejor portero del mundo cuando está en forma, pero las lesiones de rodilla que sufrió en 2023 dejaron secuelas que afectan a su rendimiento en partidos consecutivos. Lukaku mantiene sus números goleadores pero ha perdido movilidad y presencia en el juego combinativo. El reloj biológico no perdona, y Bélgica lo sabe.

¿Qué queda de la generación dorada?

La respuesta honesta es: los cimientos, pero no la estructura completa. De Bruyne, Courtois y Lukaku siguen siendo jugadores de élite en sus mejores días — el problema es que esos mejores días son cada vez menos frecuentes y más impredecibles. Para un torneo de siete partidos en cinco semanas, la consistencia física es tan importante como el talento, y ahí es donde la generación dorada belga muestra sus grietas.

La nueva generación — Doku, Trossard, Onana, De Ketelaere — tiene calidad suficiente para competir a nivel internacional pero carece de la experiencia en grandes torneos que la generación anterior acumuló desde muy joven. Doku, del Manchester City, es probablemente el jugador con mayor potencial de desequilibrio, un extremo con una velocidad explosiva y un regate en espacios reducidos que pueden desestabilizar defensas compactas en transiciones rápidas. Su adaptación al sistema de Guardiola en el City le ha dado una madurez táctica que no tenía hace dos años. Pero el salto de ser un jugador importante en un equipo de Premier League a ser el líder ofensivo de una selección en un Mundial es enorme, y no todos los jugadores jóvenes lo dan con éxito.

La defensa ha sido históricamente el punto débil de Bélgica — o, más precisamente, la transición entre defensa y ataque, donde los espacios que deja un equipo que quiere atacar se convierten en autopistas para los rivales que saben contraatacar. Los datos de xGA durante la Eurocopa 2024 confirmaron que Bélgica encaja más goles esperados de lo que su nivel de portero debería permitir, un indicador de problemas tácticos en la fase defensiva que el seleccionador no ha conseguido resolver. Vertonghen ya se retiró, Alderweireld también — los centrales que dieron solidez durante la era dorada no tienen sucesores del mismo nivel, y esa carencia es la que más preocupa de cara a las eliminatorias del Mundial donde un error defensivo equivale a la eliminación.

Grupo G: Egipto, Irán y Nueva Zelanda

El Grupo G es accesible para Bélgica — probablemente el más accesible que podía esperar dado su actual nivel. Egipto, con Mohamed Salah como estrella indiscutible, es el rival más peligroso del grupo y el que puede generar más incertidumbre en las cuotas. Salah es un jugador que en un partido aislado puede decidir el resultado con una jugada individual, y su presencia eleva a Egipto del nivel de comparsa al nivel de rival serio en cualquier grupo del Mundial.

Irán es una selección ordenada y competitiva que conoce el formato mundialista — ha participado en los últimos tres Mundiales con actuaciones que, si bien no han incluido avances a eliminatorias, sí han incluido resultados sorprendentes contra selecciones europeas. Nueva Zelanda representa a Oceanía y es, objetivamente, el rival más accesible del grupo — una selección amateur en comparación con el nivel europeo o sudamericano, pero que puede competir durante 60-70 minutos gracias a su organización y espíritu colectivo antes de que la diferencia de calidad se imponga en el último tramo del partido.

Para el apostante español, el Grupo G tiene interés limitado excepto como fuente de apuestas combinadas. Bélgica primera de grupo cotiza alrededor de 1.40, un precio bajo que refleja la diferencia de nivel pero que puede incluirse en acumuladores como base segura. El partido Bélgica vs Egipto es el que ofrece más valor en mercados de resultado — la cuota de victoria egipcia rondará el 5.00-6.00, un precio atractivo si Salah está en estado de gracia y Egipto juega con la ambición que mostró en la Copa Africana de Naciones.

El tercer partido de grupo, Bélgica vs Nueva Zelanda, debería ser el más cómodo y una oportunidad para apostar al hándicap asiático de -3.5 o -4.5 si Bélgica necesita mejorar su diferencia de goles para asegurar un mejor cruce en eliminatorias.

Cuotas de Bélgica: de Favorita a aspirante menor

La caída de Bélgica en el mercado de apuestas es la historia de una generación que no cumplió su potencial. De cotizar a +600 para el Mundial 2018 a cotizar a +3000 o más para el Mundial 2026, la evolución de las cuotas refleja con precisión la pérdida de competitividad real que los datos confirman partido tras partido, torneo tras torneo. Mi lectura es que la cuota actual es correcta: Bélgica no tiene el nivel para ganar el Mundial, pero sí para avanzar a cuartos de final si el cuadro lo permite.

El mercado más rentable para apostar a Bélgica es el de clasificación de grupo — primera del Grupo G a 1.40 es casi una apuesta libre en combinadas. En mercados individuales, De Bruyne como asistente del equipo belga ofrece valor si está disponible, dado que su capacidad de generar ocasiones sigue siendo de primer nivel cuando está sano. Las apuestas al título carecen de valor a cualquier precio — no es una cuestión de cuota sino de probabilidad real, que mi modelo sitúa por debajo del 2%.

Pronóstico: ¿Última bala para los Diablos Rojos?

Bélgica saldrá de la fase de grupos — eso es prácticamente seguro dado el nivel del Grupo G. Lo que pase después depende enteramente del cuadro y del estado físico de De Bruyne y Courtois. Mi escenario base es una eliminación en octavos o cuartos de final, probablemente contra una selección de primer nivel que exponga las carencias defensivas y la falta de profundidad de banquillo que definen a esta Bélgica en transición.

Para el aficionado español, Bélgica es una selección que genera cierta nostalgia — el recuerdo de un equipo que pudo haber sido campeón del mundo y que se quedó en el camino por una combinación de mala suerte, decisiones tácticas cuestionables y esa maldición inexplicable que persigue a las selecciones con demasiado talento y demasiada presión. El Mundial 2026 será probablemente la despedida de la generación dorada belga del escenario mundialista, y hay algo melancólico en ver a jugadores que definieron una década del fútbol europeo jugar su último torneo sabiendo que el título se les escapó para siempre. En términos de apuestas, Bélgica es una selección para mercados de grupo y combinadas con base segura — no para apuestas ambiciosas al título o a rondas avanzadas donde la falta de profundidad y la edad de los titulares se convierten en factores limitantes insuperables.

¿En qué grupo está Bélgica en el Mundial 2026?
Bélgica está en el Grupo G junto a Egipto, Irán y Nueva Zelanda. Es un grupo accesible donde Bélgica parte como clara favorita, con Egipto y Mohamed Salah como principal amenaza para el liderato.
¿Tiene Bélgica opciones de ganar el Mundial 2026?
Las cuotas sitúan a Bélgica como aspirante menor lejano (+3000 o más), reflejando el declive de la generación dorada. El envejecimiento de De Bruyne, Courtois y Lukaku, combinado con una nueva generación aún sin experiencia en grandes torneos, hace que las opciones reales de título sean inferiores al 2%.